¿Puede un hogar limpio ayudar a aliviar la depresión?

Lo que mis investigaciones y mi propia experiencia me han dicho.

Phoenix 305

Esto es un hecho. Durante la mayor parte de mi vida adulta he sufrido depresión. A veces más, a veces menos. He tenido que luchar contra ella sin recurrir a medicamentos porque, por diversos motivos, los fármacos utilizados para tratar la depresión afectan profundamente al resto de mi organismo. Por eso, a lo largo de los años he tenido que buscar mis propias maneras de salir de ese profundo agujero negro en el que a veces caigo sin contar con la ayuda de medicamentos.

No es que you haya sido la mujer más organizada del mundo, aunque mi padre me repitió más de mil veces algo parecido a: «Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar». Tal vez en eso me parecía más a mi madre, que tampoco era precisamente una persona muy organizada.

Por eso, cuando empecé a buscar patrones, comparaba los días en que me sentía mejor con aquellos otros en los que el simple hecho de despertarme parecía hundirme todavía más en aquel pozo de oscuridad. Y descubrí algo importante: si despertaba en una casa limpia, clara y ordenado, me sentía mejor. Y yo se, diréis: «Bueno, naturalmente. Vaya descubrimiento».

Sí. Puede parecer un descubrimiento muy simple, pero para mí fue importantísimo darme cuenta de ello. Si me levantaba y encontraba la cocina sucia, platos acumulados, ropa del día anterior por cualquier parte, el día empezaba directamente con un índice de oscuridad de 10. Porque le habia empezado a dar indices a la depresion y lo medía así. Un índice de oscuridad de 0 a 10. A veces llegaba a 15, incluso a 20, aunque en teoría la escala terminaba en 10.

Después descubrí algo más. Cuando mi animo estaba por los suelos, y la atmosfera a mi alrededor parecía estar llena de humo negro y empezaba a limpiar, ordenar, reorganizar cosas o cambiar algún mueble, pequeñas cosas que hacen que un apartamento parezca renovado, entonces mi estado depresivo empezaba a retirarse, y mi estado emocional mejoraba significativamente.

Desde que esos métodos pasaron a formar parte de mi vida diaria, me he estado sintiendo mejor. Utilizando la máxima de mi padre y mis propias observaciones, incluso intenté ayudar a algunos amigos cuyas vidas se habían vuelto muy difíciles debido a problemas psicológicos reales. Pero es muy difícil aconsejar a quien realmente no escucha.

Con el tiempo decidí investigar si existía alguna relación entre el estado de nuestros hogares y la manera en que nos sentimos. Y resulta que los estudios encuentran resultados bastante consistentes.

Las personas que perciben su hogar como desordenado, caótico, lleno de cosas sin terminar o difícil de controlar tienden a manifestar más estrés y un estado de ánimo más bajo. En algunos estudios, las mujeres que describían sus casas como desordenadas o llenas de tareas pendientes mostraban también patrones diarios menos favorables de cortisol, una de las hormonas relacionadas con el estrés. Otros trabajos han encontrado asociaciones entre el caos doméstico y síntomas de depresión o ansiedad.

Esto se convierte en un círculo vicioso, la depresión puede hacer más difícil limpiar, ordenar o simplemente mantenerse al día con las tareas normales de una casa. Un estado de ánimo depresivo puede contribuir al desorden, y ese desorden puede hacer que la persona se sienta todavía peor.

Aparentemente lo verdaderamente importante es que el entorno en que nos movemos sea un lugar agradable, claro, organizado y, hasta cierto punto, bajo nuestro control.

Y algo que es tambien importante: tener muchas cosas no es necesariamente el problema. Una persona puede poseer muchísimos objetos mientras estén organizados, resulten atractivos y sigan algún tipo de orden, entonces, no tienen por qué producir esa sensación de caos. En mi apartamento tengo colecciones de elefantes, colecciones de ranas y cientos de libros. Pero ahora todo sigue la regla: «Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar». No se trata de tener mucho o de no tener nada. Se trata de cómo mantenemos lo que tenemos.

Con respecto a la decision de dejar el sofa, la cama o el reclinable y de ponernos a limpiar, organizar y rediseñar nuestro entorno, también existen estudios que han investigado actividades de este tipo como posible ayuda frente a la depresión. Creo que el concepto utilizado en psicología se denomina «activación conductual». Mi opinion es que una parte importante tiene que ver simplemente con moverse.

Moverse ayuda a salir de ese estado de darle vueltas continuamente a las cosas, de llorar, de quedarse paralizado. Es actividad física, y el ejercicio puede ayudar a interrumpir esa caída dentro de ese pozo profundo que es la depresión.

Y una vez que se ha entrado en actividad, que la casa poco a poco luce mas organizada, mas limpia y bonita, entonces llega la recompensa. La casa se ve mejor. Entra más luz. Incluso cambia el olor de las habitaciones. Es algo completamente físico y, sin embargo, tiene un efecto sorprendentemente emocional.

Pero llegó el momento en que ya no pude hacerlo yo sola.

Durante los últimos años, ciertas limitaciones físicas me han hecho cada vez más difícil realizar por mí misma el tipo de limpieza que antes hacía sin problemas. Aunque mantengo ciertas tareas que no implican esfuerzo físico y sin embargo me hacen mantenerme activa y renovando mi apartament, hay cosas que mi espalda sencillamente ya no me permite hacer, por mucho que yo quiera.

Finalmente contraté a Alba, de Phoenix 305 Service Cleaning LLC, para que me ayudara con la limpieza más difícil y con la organización del apartamento. Lo que me sorprendió fue comprobar hasta qué punto su trabajo afectaba no solamente a mi casa, sino también a mí.

Cuando Alba termina y todo vuelve a estar limpio, ordenado, luminoso y en su sitio, me siento más ligera. Mi estado de ánimo mejora. El apartamento vuelve a sentirse acogedor y, de alguna manera, yo me siento más optimista.

No estoy diciendo que un servicio de limpieza sea un tratamiento para la depresión. La depresión es muchísimo más compleja que eso. Pero he aprendido que mi entorno tiene una enorme importancia para mí. Y cuando físicamente ya no puedo crear yo misma ese orden, contar con alguien que me ayude a recuperarlo tiene un efecto muy real sobre mi bienestar.

Alba no está simplemente limpiando suelos, baños y muebles. Está ayudándome a recuperar el entorno que sé que me ayuda a funcionar mejor emocionalmente.

Y, a veces, cuando la mente ya está luchando contra sus propios demonios, algo aparentemente tan sencillo como despertarse en una casa limpia y hermosa puede significar la diferencia entre comenzar el día en la oscuridad o comenzarlo con un poco más de luz, esperanza y optimismo.

Esto que he escrito arriba, es simplemente una recomendación personal como usuaria. No estoy recibiendo ninguna remuneración, ni servicios gratis ni ningún otro tipo de compensacion por mencionar a Phoeniz 305 Service Cleaning LLC en este post.

Tengo permiso de Alba, la dueña de Phoenix 305 para incluir su tarjeta de presentación para lectores que tengan interes en contratarla. La información sobre servicios, disponibilidad, seguro, precios, garantías o cualquier otro dato sobre contratacion deben ser negociados directamente con Phoenix 305 Service Cleaning LLC.

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